Invierno 2002,
nueva época, número 5.

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REVISTA MEXICANA DE ESTUDIOS CANADIENSES
nueva época
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CITY OF DARK Y EL PANÓPTICO DEL SIGLO XX 

Ruth Fontelles Coderch

Resumen
En este artículo hemos querido mostrar la gran preocupación que durante la época contemporánea se ha desarrollado alrededor del tema del control, la vigilancia y la preservación de la intimidad, a través del análisis de City of dark, que es un film que nos muestra las consecuencias negativas de toda esta explosión de nuevos medias.
   

Cámaras de vigilancia, correo electrónico, webs, xats, videoconferencias, teléfonos móviles.....todo esto y mucho más esta invadiendo nuestra vida pero sobre todo nuestra intimidad.

En este artículo hemos querido mostrar la gran preocupación que durante la época contemporánea se ha desarrollado alrededor del tema del control, la vigilancia y la preservación de la intimidad.

City of dark es un film que nos muestra las consecuencias negativas de toda esta explosión de nuevos medias.

Para llevar a cabo este trabajo hemos ido a los orígenes del pensamiento contemporáneo en temas de control y vigilancia para después irnos sumergiendo en aportaciones de perfil más artístico, pero que nos enseñan los mismos peligros. Estamos hablando de la novela de Georges Orwell 1984 y de la película de Bruno Lázaro Pacheco.

Nos pareció interesante mostrar de manera gráfica y literaria toda una corriente de pensamiento que se inauguró a finales del siglo XVIII y que aún podemos considerar vigente.

“Da la impresión de que cada vez hay más libertad en el mundo: las viejas barreras se derrumban, se crean zonas de libre comercio...Y, no obstante, tengo la sensación de que cada vez el control es mayor. En City of Dark quise abordar dos elementos relacionados con este control. Al tiempo que las cámaras de vigilancia situadas por doquier toman imágenes nuestras, nosotros recibimos, a través de todos los medios posibles, imágenes de vidas falsas.

Las primeras limitan nuestra vida, las segundas embellecen una vida imaginaria de deseos inalcanzables. El efecto es tan fuerte que no importa lo consciente o partidario de la contracultura que se sea: determinadas palabras clave (éxito, agresivo, sexy...) aún evocan la imagen homogénea apropiada. En cierto sentido, sólo trabajamos para comprar imágenes que llevamos en la cabeza (el coche, la ropa, las vacaciones...). La vida empieza a parecer una transacción en el cajero automático de un banco. Es posible que vivamos en una sociedad libre, en un nuevo orden mundial en expansión de democracias que garantizan la libertad del individuo, pero la libertad de pensamiento y la libertad de expresión sólo significan algo cuando podemos tener pensamientos propios. Para explorar esta idea me pareció fundamental utilizar una narrativa que combinase la ficción con los estilos cinematográficos del documental y del cine experimental”.

Bruno Lázaro Pacheco. 1999          
  

Este magnífico párrafo escrito por el mismo autor sobre su propia obra nos abre el camino hacia nuestra exposición.

Como bien hemos dicho en la introducción, el argumento del film de Lázaro Pacheco está estrechamente unido a una larga tradición de pensamiento que analiza el CONTROL, en mayúsculas, en nuestra sociedad contemporánea.

Vamos a ver cuando y como nace ese control del cual habla.

 

EL PANÓPTICO Y SUS ORÍGENES

Desde que el hombre vive en sociedad ha sido preciso modelar unas normas para obtener la mejor convivencia posible para la colectividad de un estado, una ciudad...etc.

Por ejemplo, si echamos una mirada al pasado y nos situamos por unos momentos en el Antiguo Régimen, observaremos que las relaciones de poder que en él se establecían eran las que daban el sentido a su sistema punitivo.

El monarca era designado por gracia divina y era esta condición la que legitimaba la pena. Existía una gran conexión entre pecado y delito. El incumplimiento de la ley era, ante todo, desobediencia y en consecuencia una gran falta al soberano. Visto desde esta óptica resulta poco coherente hablar de proporcionalidad entre el delito y la pena. La necesidad de paliar un ambiente bastante impune convertía el castigo en un espectáculo público dónde el pecador no solo recibía lo “merecido” por su falta si no que el resto de la comunidad podía ver como se realizaba dicho castigo.

Cuando el Antiguo Régimen empezó a ver su fin fue necesario replantearse todo el sistema. El antiguo derecho a castigar ya no se podía justificar de una manera divina, era necesario encontrar una fórmula nueva que permitiese a la nueva clase social, la burguesía, impartir las penas de una manera mucho más racional y “humana”.

En este contexto encontramos a Montesquieu que intentará justificar la necesidad de elaborar nuevas leyes en las que aparezcan los castigos. Él pensaba que el hombre individual era tímido y tenia miedo pero cuando se reunía en sociedad perdía el sentimiento de debilidad y se hacía más fuerte y osado. La agresividad que adquiría el hombre en sociedad era la que hacia existir la pena pero no la legitimaba. Montesquieu pensaba que lo que legitimaba la pena era que el mismo estado que castigaba al reo lo había estado protegiendo hasta ese momento:

“Lo que hace lícita la muerte de un criminal es que la ley que lo castiga se ha hecho en favor suyo. Un asesino, por ejemplo, ha disfrutado de la ley que ahora le condena, pues le ha conservado la vida a cada instante, y por eso no puede reclamar contra ella”.[1]

De esta manera, el reo no solo debía ser humilde hacia la mano que lo castiga sino que debía estar agradecido por ello.

Pero la aportación mas interesante del autor se encuentra en que llega a precisar la forma que debe adoptar este derecho a castigar, materializado en el poder judicial:

“El poder judicial no debe darse a un Senado permanente, sino que lo deben ejercer personas del pueblo, nombradas en ciertas épocas del año de la manera prescrita por la ley, para formar un tribunal que sólo dura el tiempo que la necesidad lo requiera”. ”De esta manera, el poder de juzgar, tan terrible para los hombres, se hace invisible y nulo al no estar ligado a determinado estado o profesión. Como los jueces no estan permanentemente a la vista, se teme a la magistratura, pero no a los magistrados”.[2]

De esta forma el derecho a Castigar se impersonaliza, se diluye para finalmente hacerse invisible, pero precisamente por este motivo, se vuelve omnipresente. Cada ciudadano se convierte en juez potencial, alguien que vigila los actos de los demás. Más adelante veremos como esta concepción toma forma y organiza el espacio penitenciario. J. Bentham partirá de esta misma idea cuando proponga su modelo de Panóptico.

Se trataba de ir construyendo una colectividad disciplinada donde el poder llegase de una forma eficaz a todas partes. Era necesario acabar con el antiguo modelo de dominación, en el que este se ejercía de una manera espectacular y violenta pero al mismo tiempo discontinua, dejando grandes espacios sin cubrir. Ahora debía ser omnipresente, lo tenía que abarcar todo.[3]

Omnipresencia de un poder moderado pero inexorable, objetividad, impersonalización, desaparición del hombre en el acto de castigar, eran las características de este nuevo estilo que se estaba gestando y que hoy aún sigue vigente.

El final del Antiguo Régimen nos presenta la necesidad de introducir un nuevo perfil de castigo. Será a partir de ese momento que encontraremos nuevas teorías que propongan nuevos castigos y métodos de vigilancia y control.

A finales del siglo XVIII, el jurista inglés Jeremy Bentham[4], aplicó el diseño del Panóptico al deseo de conseguir una ciudad perfectamente gobernada.

El Panóptico era una construcción centrada en un edificio. Se trataba de una torre central con ventanas abiertas al interior de un edificio circular que rodeaba dicha torre. El edificio circular se dividía en diferentes celdas, cada una de las cuales tenía dos aberturas, una hacia el exterior, desde donde entrará la luz que iluminará la estancia y una hacia el interior.

Este esquema, con diversas variaciones fue utilizado en el diseño de muchas prisiones a partir del siglo XVIII.

El efecto que producía era esencialmente que un solo vigilante, situado en la torre central del edificio podía observar los movimientos de todos y cada uno de los prisioneros sin que estos se percataran de ello, ya que el diseño contemplaba que los presos no pudieran ver en que momento eran vigilados.

De esta manera no era necesario recurrir a métodos de fuerza para obligar al condenado a la buena conducta, el obrero al trabajo...

Unas palabras del libro de Bentham[5] nos muestran sus intenciones:

"Si alguien encontrase un medio para hacerse señor de todo aquello que puede suceder a un cierto número de hombres, de estructurar todo aquello que les rodea, del método para obtener la impresión que uno quiere producir, de asegurarse de sus actos, sus relaciones, todas las circunstancias de su vida, de tal manera que nada pueda escaparse ni oponerse al efecto deseado, nadie podría dudar que un resorte de este tipo sería tan enérgico y tan provechoso que los gobiernos podrían hacer uso de él para alcanzar objetivos de la mayor importancia."[6]

El esquema del Panóptico permite intensificar la eficacia y la eficiencia del poder y de sus aparatos: reduce sus costos en tiempo y en material, garantiza su eficacia por su carácter preventivo y por su funcionamiento continuo y automático.

La novedad que ofrecía este sistema frente al utilizado en el Antiguo Régimen dónde el castigo era concebido como un castigo ejemplar era que a partir de entonces las penas servirían para corregir al reo y poder devolverlo a la sociedad.

El castigo ejemplar serviría como método disuasorio para el resto de la población que podía ver en las calles de su ciudad que le pasaba a alguien que no cumplía la ley. Con el nuevo estado, dónde el poder abarcaba un sector más amplio de la sociedad el castigo ya no será un espectáculo sino que tendrá una finalidad reformativa.

 

ESQUEMA DEL PANÓPTICO DE BENTHAM

Así pues, el Panóptico era algo más que una metáfora de la nueva sociedad:

"Más que una simple idea arquitectónica, Bentham ofrecía a la preocupación de los hombres de su tiempo la posibilidad de hacer funcionar la ciudad entera como una máquina, de racionalizarla para hacer operativo un poder eficaz y eficiente, un poder que no encuentre barreras y que funcione económicamente. Bajo la apariencia de un edificio estaba vendiendo la utopía de la sociedad perfecta."

Bentham concibió el Panóptico cómo un método de vigilancia unidireccional dónde el estado o el guardián vigilaba al preso pero no al revés.

El siglo XX con la ayuda de las nuevas tecnologías traerá consigo otro cambio en las relaciones de poder. Pasaremos de un estado moderadamente jerarquizado a un estado administrativo donde los focos de poder se multiplican y quedan mucho más repartidos. Será por este motivo que el Panóptico se transformará para adquirir un carácter multidireccional, de manera que todo el mundo pueda ser susceptible de ser vigilado y a la vez pueda ser el guardián de todos.

Bentham, en el siglo XVIII, pensó una utopía que tenía que servir para organizar una sociedad de la mejor manera posible. En el siglo XX hemos mejorado y sofisticado el Panóptico de Bentham. Con los nuevos medios de comunicación, el control y la vigilancia se han convertido en algo transparente a nuestros ojos. Con la Red de Redes, internet, hemos conseguido el Panóptico Total. Ahora mismo somos susceptibles de ser observados por qualquir otro ciudadano sin que nos percatemos de ello.

Muchos teóricos se han preocupado y han analizado las conseqüencias culturales y sociales que conllevan estos nuevos sistemas de información.[7]

El director de nuestra película, Bruno Lázaro Pacheco, nos muestra esta misma preocupación.

La calidad argumental del film y el gran interés que sentimos por los nuevos media como armas de control nos indujo a comparar City of Dark con la gran novela de Georges Orwell 1984.[8] Nos pareció asombroso la cantidad de coincidencias que encontramos entre ambas obras.

Nos centraremos pues, en el análisis de éstas con el fin de mostrar como toda la línea de pensamiento que hemos dibujado des del Antiguo Régimen no sólo sigue vigente sino que sirve como inspiración a los artistas del siglo XX. Una vez más, el arte nos proporciona una visión muy directa de las preocupaciones e ideas del momento en que se desarrolla.

 

1984 Y CITY OF DARK.

1984.

El mundo de George Orwell, muestra un estado donde las relaciones de poder quedan totalmente definidas y muy jerarquizadas de manera que la vigilancia adquiere un carácter panóptico multidireccional tan fuerte, que hasta consigue infiltrarse en los sentimientos más íntimos de las personas.

1984 es una ficción de carácter político. Nos presenta el mundo del futuro dividido en tres estados totalitarios. El protagonista, Winston Smith, aparece como símbolo de la rebelión contra el poder monstruoso de un estado policiaco que ha llegado a apoderarse de la vida y la conciencia de todos sus súbditos. 1984 es algo más que una novela futurista o una simple novela de evasión, ya que los problemas sociológicos que Orwell plantea son dignos de meditarse con cierto detenimiento.

La ciudad y todo el estado en el que se ubica la narración de la historia, está repleta de unos carteles luminosos enormes, unas telepantallas donde aparece la cara de una persona de unos 45 años con bigote y en los que se puede leer "EL GRAN HERMANO TE VIGILA".

Como vemos, la aparición de nuevas tecnologías intensifican este estado de vigilancia. Las telepantallas son capaces de emitir y a la vez recibir cualquier tipo de información oral o visual. Esta interactividad de la máquina quedará muy bien reflejada en City of Dark.

El estado dónde habita Winston Smith está gobernado por un solo partido: el partido, cuyas consignas principales son:

LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA

Asimismo, tenemos los ministerios:

EL MINISTERIO DE LA VERDAD
EL MINISTERIO DE LA PAZ
EL MINISTERIO DEL AMOR
EL MINISTERIO DE LA ABUNDANCIA

Esta simple enumeración de consignas y de ministerios nos muestran el carácter jerarquizado de esta sociedad.

El dato más aterrador de la novela es que en esta sociedad existe la llamada policía del Pensamiento, y es en este punto concreto dónde vemos una relación directa entre el argumento de City of Dark y 1984.

Otro aspecto terrorífico que se nos describe de este mundo futuro es la Historia misma, utilizada como un instrumento más de la mentira que necesita el poder para sustentarse. De este modo, el Partido inventa su propia historia, de forma que esta no es más que la sucesión de mentiras que el partido desea, y que va rehaciendo a voluntad según acontecen los sucesos y según va interesándole. Incluso, hechos y personas del pasado son borrados indiscriminadamente, a medida que la verdad se va rehaciendo, la Verdad del Partido.

Otros muchos ejemplos de este tipo de control aparecen tanto en la novela como en el filme.

Se trata de dos maneras distintas de criticar una sociedad como la de hoy pero utilizando un punto en común: el horror hacia una sociedad que pueda manipular nuestro pensamiento:

“A la espalda de Winston, la voz de la telepantalla seguía murmurando datos sobre el hierro y el cumplimiento del noveno Plan Trienal. La telepantalla recibía y transmitía simultáneamente. Cualquier sonido que hiciera Winston superior a un susurro, era captado por el aparato. Además, mientras permaneciera dentro del radio de visión de la placa de metal, podía ser visto a la vez que oído. Por supuesto no había manera de saber si le contemplaban a uno en un momento dado. Lo único posible era figurarse la frecuencia y el Plan que empleaba la Policía del Pensamiento para controlar un hilo privado. Incluso se concebía que los vigilaran a todos a la vez. Pero, desde luego, podían intervenir su línea de usted cada vez que se les antojara. Tenía usted que vivir -y en esto el hábito se convertía en un instinto- con la seguridad de que cualquier sonido emitido por usted sería registrado y escuchado por alguien y que, excepto en a oscuridad, todos sus movimientos serían observados.

Winston se mantuvo de espaldas a la telepantalla. Así era más seguro; aunque, como él sabía muy bien, incluso una espalda podía ser reveladora”.[9]

La novela es una representación muy lúcida de lo que ocurre cuando unimos el ansia de controlar de los estados con la irrupción de las nuevas tecnologías.
   

Fecha de publicación en red: 17/Febrero/2004
Revista Mexicana de Estudios Canadienses.
Invierno 2002, nueva época, número 5.


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